Desde este sencillo y tranquilo rincón en el parque natural del Alto Tajo, realizamos un par de excursiones por el entorno.
El viernes a nuestra llegada, sacamos aún un ratillo para dar un paseo por el pueblo y por los alrededores más cercanos, pero no fue hasta el sábado cuando emprendimos una excursión más larga que nos llevaría por el río de la hoz seca. Un interesante paseo siguiendo el curso del río que avanza entre colinas y paisajes que, de cuando en cuando, se vuelven más escarpados.
El domingo, día de vuelta, aprovechamos para pasar por Molina de Aragón y desde allí tomar la carretera que lleva hasta la ermita de la Virgen de la Hoz. Este lugar, de majestuosa belleza, ofrece la posibilidad de pasear por la carretera junto al río, en lo más profundo de una amplia garganta de roca rojiza de rodeno. Por si la belleza del lugar fuese poco, también podemos subir a lo alto de dichas formaciones rocosas a través del acceso habilitado, para observar el paisaje desde lo alto, con el cambio de perspectiva que ello conlleva. En resumen, todo muy recomendable.
jueves, 10 de abril de 2014
domingo, 23 de marzo de 2014
Ruta por Tendilla
Una caminata de unos 11-12 km para descubrir la ruta de Valdevacas, saliendo de Tendilla, muy cerca de Guadalajara capital (unos 20 minutos). Una ruta de "belleza serena" que trascurre entre pinar y carrascas.
Lo peor: en algún punto la señalización es confusa o escasa, lo que puede hacer que el caminante se salte el camino que nos llevará a tomar la parte de la ruta que se convierte en senda (camino que hay que tomar unos metros más arriba de la fuente Iñaña, en el margen izquierdo de la empinada cuesta en la que comienza la ruta).
Lo mejor: las vistas van mejorando progresivamente a medida que vamos avanzando en la ruta; además, si no estás muy en forma, se agradece encontrar casi todo el desnivel casi al principio, quitándote así la parte dura en los primeros kilómetros.
Lo peor: en algún punto la señalización es confusa o escasa, lo que puede hacer que el caminante se salte el camino que nos llevará a tomar la parte de la ruta que se convierte en senda (camino que hay que tomar unos metros más arriba de la fuente Iñaña, en el margen izquierdo de la empinada cuesta en la que comienza la ruta).
Lo mejor: las vistas van mejorando progresivamente a medida que vamos avanzando en la ruta; además, si no estás muy en forma, se agradece encontrar casi todo el desnivel casi al principio, quitándote así la parte dura en los primeros kilómetros.
Etiquetas:
Castilla-La Mancha,
Guadalajara,
Paisaje natural,
Turismo rural
Ubicación:
19134 Tendilla, Guadalajara, España
sábado, 7 de diciembre de 2013
La sima de San Pedro
Una excursión cortita nos lleva hoy a visitar la impresionante sima de San Pedro, en las cercanías de Oliete (Teruel).
Tomando la carretera que va de Oliete a Ariño, encontramos una salida en la que viene indicada la sima. Seguimos ese camino que poco después deja de estar asfaltado pero sigue siendo transitable por casi calquier vehículo. Tras un par de kilómetros, el camino nos permite llegar hasta la misma sima. Donde podemos disfrutar de las vistas de este singular regalo de la naturaleza.
Tomando la carretera que va de Oliete a Ariño, encontramos una salida en la que viene indicada la sima. Seguimos ese camino que poco después deja de estar asfaltado pero sigue siendo transitable por casi calquier vehículo. Tras un par de kilómetros, el camino nos permite llegar hasta la misma sima. Donde podemos disfrutar de las vistas de este singular regalo de la naturaleza.
Las fotos no hacen justicia a la inmensidad de la sima. Para captar su esencia de verdad, hay que ir a verla en directo.
lunes, 2 de septiembre de 2013
Montanejos
Montanejos
Hoy hemos ido hasta Montanejos, un pueblecito del interior de Castellón en un entorno precioso, con altas montañas cubiertas de pinares y el río Mijares, en lo profundo del valle, creando unas piscinas naturales a su lento paso entre una zona de altas paredes rocosas. ¡Muy recomendable!
Hemos hecho una ruta de unos seis kilómetros a lo largo de la cual hemos rodeado parte del recorrido del río subiendo por caminos a través de los montes cercanos, hemos descendido de nuevo hasta el río, cruzado por un puente, y hemos vuelto al pueblo por la carretera (la ruta original preveía el retorno por una senda entre los montes que hay al otro lado del río, pero el calor de la tarde nos ha pasado factura y hemos decidido acortar).
Al llegar la noche, nos hemos desplazado hasta Cirat, a sólo 9 km de Montanejos, donde hay una zona de acampada donde permiten plantar la tienda por sólo cinco euros la noche.
- Lo mejor: el precioso entorno del pueblo y la variedad que posee (bosque, montaña, desnivel, río, "piscina"...).
- Lo peor: la falta de precisión de parte de la información de los folletos sobre la ruta que dan en la oficina de turismo (el tiempo de realización y el desnivel parecen estar puestos al azar). El poco respeto que la gente tiene por el entorno natural: algunas de las zonas cercanas a la zona de acampada parecen haber sido convertidas en "cagaderos" públicos por algunas de las personas que van allí a acampar, eso a pesar de que hay disponibles unos pequeños aseos a la entrada; parece mentira que gente que decide pasar alguna noche en un entorno natural, tenga tan poco respeto por la naturaleza.
lunes, 15 de julio de 2013
Barrancohondo, ruta del molino viejo
Desde Tramacastilla, en la sierra de Albarracín, aparcamos el coche en una pequeña zona recreativa a las afueras del pueblo saliendo por la carretera que lleva a Villar del Cobo. Desde allí encontraremos la ruta señalizada, por lo que no habrá problema para llegar hasta los restos del molino. Veremos varias rutas señaladas, algunas de las cuales comparten parte del recorrido y se separan más tarde.
En tan sólo 4,8 km llegaremos al molino; una vez allí, subiendo río arriba, podemos acercarnos a la zona de los estrechos, la zona más espectacular.
La ruta de los estrechos puede realizarse en sentido del río; para ello deberíamos empezar desde Villar del Cobo, eso sí, es altamente recomendable, en caso de querer atravesar los cañones, elegir un día de bastante calor (al menos si el río lleva bastante agua).
Como el agua estaba demasiado fría, nosotros tan sólo subimos unos 200 metros río arriba, y decidimos dejar la ruta acuática completa para otra ocasión. Hay pozas en las que el río puede llegar hasta la cintura, si bien, el resto del recorrido suele cubrir no más de uno o dos palmos.
De vuelta a casa, aprovechamos para hacer una parada en los restos del castillo de la Santa Croche (S XII), situado a un margen de la carretera que lleva de Albarracín a Teruel.
Lo mejor: El "pequeño homenaje" que nos dimos al terminar en el Érase una vez, un restaurante con encanto situado en Tramacastilla y la espectacularidad de las altas paredes de los cañones entre los que discurre el río.
Lo peor: La temperatura gélida del agua (a pesar de que era mediados de julio) y el estado de la ruta de vuelta: habíamos consultado un blog en el que se indicaba un camino para llegar (el que seguimos) y otro para volver (indicado sólo con marcas de pintura, no con carteles), si bien la entrada del blog era de hace unos tres años, y encontramos esa senda impracticable y "comida" por la vegetación, por lo que nos tocó dar la vuelta y volver por donde habíamos ido.
En tan sólo 4,8 km llegaremos al molino; una vez allí, subiendo río arriba, podemos acercarnos a la zona de los estrechos, la zona más espectacular.
La ruta de los estrechos puede realizarse en sentido del río; para ello deberíamos empezar desde Villar del Cobo, eso sí, es altamente recomendable, en caso de querer atravesar los cañones, elegir un día de bastante calor (al menos si el río lleva bastante agua).
Como el agua estaba demasiado fría, nosotros tan sólo subimos unos 200 metros río arriba, y decidimos dejar la ruta acuática completa para otra ocasión. Hay pozas en las que el río puede llegar hasta la cintura, si bien, el resto del recorrido suele cubrir no más de uno o dos palmos.
De vuelta a casa, aprovechamos para hacer una parada en los restos del castillo de la Santa Croche (S XII), situado a un margen de la carretera que lleva de Albarracín a Teruel.
Lo mejor: El "pequeño homenaje" que nos dimos al terminar en el Érase una vez, un restaurante con encanto situado en Tramacastilla y la espectacularidad de las altas paredes de los cañones entre los que discurre el río.
Lo peor: La temperatura gélida del agua (a pesar de que era mediados de julio) y el estado de la ruta de vuelta: habíamos consultado un blog en el que se indicaba un camino para llegar (el que seguimos) y otro para volver (indicado sólo con marcas de pintura, no con carteles), si bien la entrada del blog era de hace unos tres años, y encontramos esa senda impracticable y "comida" por la vegetación, por lo que nos tocó dar la vuelta y volver por donde habíamos ido.
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Aragón,
fluvial,
Paisaje natural,
Teruel,
Turismo rural
domingo, 30 de junio de 2013
Cascada de Calomarde y nacimiento del río Cuervo
Partiendo desde Teruel nos desplazamos hasta la localidad de Calomarde, perteneciente todavía a Teruel pero lindando con la serranía de Cuenca.
Tras ver la cascada (fácilmente accesible en coche y muy cerca de la zona de aparcamiento), nos dirigimos hacia la ruta que lleva al Barranco de la Hoz. Esta ruta empieza a las afueras de Calomarde, y nos lleva por un paseo al lado del Mohicacho, pasando junto a la presa de los ahogados.
Se encuentra bien señalizada, con un cruce indicando dos direcciones, cogiendo la de Frías de Albarracín que avanza sin perder de vista el río.
Sólo llegamos a hacer la mitad del camino por falta de tiempo, coronando una de las lomas, la cual nos ofrecía una estupenda panorámica del lugar.
Tras refrescarnos los pies ante la presa, retomamos el camino hacia Tragacete, parando en el camino para ver el nacimiento del río Tajo. Su ubicación y señalización se hallan fácilmente, aunque la zona ofrece un paisaje más bien discreto, siendo el nacimiento de tan famoso río simplemente un pequeño arroyuelo que emana del suelo, aunque la zona fue escogida por ser un cruce de caminos entre Guadalajara, Cuenca y Teruel (así se puede ver en las estatuas elegidas en su representación).
Llegamos así a Tragacete, donde la parada a comer es obligatoria. Después del café partimos hacia el nacimiento del Cuervo, que está tan solo a 13 kilómetros, habiendo también un desvío dentro del pueblo.
En la zona encontramos dos grandes zonas de parking, y desde ahí emprendemos la subida hasta el nacimiento, a través de un sendero de 1.800 metros, totalmente habilitado para su subida.
Este recorrido, además de estar gran parte de él habilitado para carritos de niños y personas con discapacidad motora, nos permite avanzar por él a la sombra de los estilizados pinos que pueblan toda la superficie.
Aunque otros nacimientos ofrecen una cascada bien delimitada, éste nos permite disfrutar del agua cayendo en un amplio abanico, lo que le da al nacimiento su aspecto característico.
Lo mejor: La panadería de Albarracín que se encuentra al otro margen del río, y que cuenta con horno de leña. La disponibilidad de recorridos acuáticos que se pueden realizar en verano, cuando el calor aprieta. La accesibilidad del nacimiento, que permite a cualquier tipo de viajero poder disfrutar de un magnífico rincón de la naturaleza.
Lo peor: La masificación de turistas en el nacimiento.
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| Calomarde |
Tras ver la cascada (fácilmente accesible en coche y muy cerca de la zona de aparcamiento), nos dirigimos hacia la ruta que lleva al Barranco de la Hoz. Esta ruta empieza a las afueras de Calomarde, y nos lleva por un paseo al lado del Mohicacho, pasando junto a la presa de los ahogados.
Se encuentra bien señalizada, con un cruce indicando dos direcciones, cogiendo la de Frías de Albarracín que avanza sin perder de vista el río.
Sólo llegamos a hacer la mitad del camino por falta de tiempo, coronando una de las lomas, la cual nos ofrecía una estupenda panorámica del lugar.
Tras refrescarnos los pies ante la presa, retomamos el camino hacia Tragacete, parando en el camino para ver el nacimiento del río Tajo. Su ubicación y señalización se hallan fácilmente, aunque la zona ofrece un paisaje más bien discreto, siendo el nacimiento de tan famoso río simplemente un pequeño arroyuelo que emana del suelo, aunque la zona fue escogida por ser un cruce de caminos entre Guadalajara, Cuenca y Teruel (así se puede ver en las estatuas elegidas en su representación).
Llegamos así a Tragacete, donde la parada a comer es obligatoria. Después del café partimos hacia el nacimiento del Cuervo, que está tan solo a 13 kilómetros, habiendo también un desvío dentro del pueblo.
En la zona encontramos dos grandes zonas de parking, y desde ahí emprendemos la subida hasta el nacimiento, a través de un sendero de 1.800 metros, totalmente habilitado para su subida.
Este recorrido, además de estar gran parte de él habilitado para carritos de niños y personas con discapacidad motora, nos permite avanzar por él a la sombra de los estilizados pinos que pueblan toda la superficie.
Aunque otros nacimientos ofrecen una cascada bien delimitada, éste nos permite disfrutar del agua cayendo en un amplio abanico, lo que le da al nacimiento su aspecto característico.
Lo mejor: La panadería de Albarracín que se encuentra al otro margen del río, y que cuenta con horno de leña. La disponibilidad de recorridos acuáticos que se pueden realizar en verano, cuando el calor aprieta. La accesibilidad del nacimiento, que permite a cualquier tipo de viajero poder disfrutar de un magnífico rincón de la naturaleza.
Lo peor: La masificación de turistas en el nacimiento.
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cascada,
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domingo, 16 de junio de 2013
Cascada de la Hiedra
Partimos desde Teruel hacia Alcalá de la Selva para realizar un pequeño recorrido que nos llevará, entre pinares, a la cascada de la Hiedra.
Comenzamos en el mirador de San Rafael, en lo alto del último puerto antes de llegar a Alcalá de la Selva. Desde allí, el recorrido está perfectamente señalizado, por lo que no hay pérdida. Unos 5 km de bajada hasta la cascada, aprovechando para ver la fuente de Fuen Narices; desde esa misma fuente, tras seguir un sendero (también señalizado) podemos ver el barranco del arco, con un curioso arco de piedra que parece retar al paso del tiempo.
Resumiendo, un paseo tranquilo con no mucho desnivel, con un entorno muy agradable en pleno bosque.
Una recomendación particular: realizar la ruta a primera hora de la mañana o a última de la tarde, por lo menos la última subida hasta el mirador, ya que a esas horas se pueden encontrar sombras, no así a mediodía.
También es posible acceder a la fuente en coche. Para ello hay que coger un desvío (señalizado a la vuelta, desde Alcalá). Ese camino llevará hasta la fuente, pero hasta la cascada se debe acceder andando.
Lo mejor: la cantidad de agua de la cascada y por el camino, que te invita a refrescarte.
Lo peor: el desnivel positivo queda para el retorno al mirador, y aunque no es muy acentuado, si te pilla un día de mucho calor, puede llegar a ser un retorno exigente.
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