Desde Tramacastilla, en la sierra de Albarracín, aparcamos el coche en una pequeña zona recreativa a las afueras del pueblo saliendo por la carretera que lleva a Villar del Cobo. Desde allí encontraremos la ruta señalizada, por lo que no habrá problema para llegar hasta los restos del molino. Veremos varias rutas señaladas, algunas de las cuales comparten parte del recorrido y se separan más tarde.
En tan sólo 4,8 km llegaremos al molino; una vez allí, subiendo río arriba, podemos acercarnos a la zona de los estrechos, la zona más espectacular.
La ruta de los estrechos puede realizarse en sentido del río; para ello deberíamos empezar desde Villar del Cobo, eso sí, es altamente recomendable, en caso de querer atravesar los cañones, elegir un día de bastante calor (al menos si el río lleva bastante agua).
Como el agua estaba demasiado fría, nosotros tan sólo subimos unos 200 metros río arriba, y decidimos dejar la ruta acuática completa para otra ocasión. Hay pozas en las que el río puede llegar hasta la cintura, si bien, el resto del recorrido suele cubrir no más de uno o dos palmos.
De vuelta a casa, aprovechamos para hacer una parada en los restos del castillo de la Santa Croche (S XII), situado a un margen de la carretera que lleva de Albarracín a Teruel.
Lo mejor: El "pequeño homenaje" que nos dimos al terminar en el Érase una vez, un restaurante con encanto situado en Tramacastilla y la espectacularidad de las altas paredes de los cañones entre los que discurre el río.
Lo peor: La temperatura gélida del agua (a pesar de que era mediados de julio) y el estado de la ruta de vuelta: habíamos consultado un blog en el que se indicaba un camino para llegar (el que seguimos) y otro para volver (indicado sólo con marcas de pintura, no con carteles), si bien la entrada del blog era de hace unos tres años, y encontramos esa senda impracticable y "comida" por la vegetación, por lo que nos tocó dar la vuelta y volver por donde habíamos ido.
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