Hoy tocaba un breve paseo por el barrio de Montalbán conocido como Peñas Royas. Para llegar hasta la pedanía tomamos la carretera que parte desde Montalbán y tras recorrer 5 kilómetros llegamos al merendero que hay a la entrada. Desde allí atravesamos la calle principal para dirigirnos a la zona más interesante, el pozo de los Bolletes, en un entorno magnífico enmarcado por frondosa vegetación, formaciones de rodeno de decenas de metros de altura y el fluir tranquilo del río Martín, ¿se puede pedir más?
Además no es difícil, en esta zona, observar el vuelo de los buitres en la distancia, o incluso, con algo de suerte, encontrarlos encaramados en el borde de los salientes rocosos.
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domingo, 11 de mayo de 2014
Ruta Los estrechos. Albalate del arzobispo
Dentro del Parque Natural del río Martín, entre Albalate del arzobispo y Ariño (en la misma carretera que va del primero al segundo), nos encontramos con varias indicaciones para realizar la Ruta de los Estrechos, que discurre paralela al mismo río.
Entre medias de las dos indicaciones exclusivas de esta ruta encontramos otra que nos indica la Cueva Negra y Valdoria, pero llegamos hasta la última salida, dejando el coche en la misma carretera (existe un parking para ello).
Desde ese mismo lugar (donde encontraremos varias viviendas) salen dos senderos que llevan a varios caminos.
Es una lástima la falta de señalización en este punto, puesto que, para realizar la ruta y llegar hasta los estrechos (junto con unas pinturas rupestres) hay que cruzar una acequia y tomar el desvío hacia la derecha.
En nuestro caso decidimos cruzar el camino que deja a los lados las casas y seguir la señalización (marcas de un PR).
Este camino nos lleva hasta Ariño, dividiéndose en dos senderos, uno que lleva hacia la loma de las montañas más bajas, y otro que baja hasta el río y nos lleva hasta la central eléctrica.
De tomar el recorrido por el desvío adecuado, se accede a la ruta de los estrechos, la cual es circular, siendo un total de unos 6 Kilómetros, y llevando hasta la zona de Los Chaparros.
Tanto una ruta como la otra tiene señalizaciones (postes de madera).
Por otra parte, desde Albalate del Arzobispo se puede tomar una pista que nos lleva hasta los estrechos, accediendo a ellos pero desde las alturas, ofreciéndonos así una vista panorámica de la zona, tan espectacular como la ruta que discurre al lado del río.
Por cierto, precaución para aquellos vehículos bajos!
Lo mejor: poder observar las aves desde arriba de los acantilados, yendo con cautela y en silencio.
Lo peor: la confusa señalización desde el Batán.
Entre medias de las dos indicaciones exclusivas de esta ruta encontramos otra que nos indica la Cueva Negra y Valdoria, pero llegamos hasta la última salida, dejando el coche en la misma carretera (existe un parking para ello).
Desde ese mismo lugar (donde encontraremos varias viviendas) salen dos senderos que llevan a varios caminos.
Es una lástima la falta de señalización en este punto, puesto que, para realizar la ruta y llegar hasta los estrechos (junto con unas pinturas rupestres) hay que cruzar una acequia y tomar el desvío hacia la derecha.
En nuestro caso decidimos cruzar el camino que deja a los lados las casas y seguir la señalización (marcas de un PR).
Este camino nos lleva hasta Ariño, dividiéndose en dos senderos, uno que lleva hacia la loma de las montañas más bajas, y otro que baja hasta el río y nos lleva hasta la central eléctrica.
De tomar el recorrido por el desvío adecuado, se accede a la ruta de los estrechos, la cual es circular, siendo un total de unos 6 Kilómetros, y llevando hasta la zona de Los Chaparros.
Tanto una ruta como la otra tiene señalizaciones (postes de madera).
Por otra parte, desde Albalate del Arzobispo se puede tomar una pista que nos lleva hasta los estrechos, accediendo a ellos pero desde las alturas, ofreciéndonos así una vista panorámica de la zona, tan espectacular como la ruta que discurre al lado del río.
Por cierto, precaución para aquellos vehículos bajos!
Lo mejor: poder observar las aves desde arriba de los acantilados, yendo con cautela y en silencio.
Lo peor: la confusa señalización desde el Batán.
sábado, 7 de diciembre de 2013
La sima de San Pedro
Una excursión cortita nos lleva hoy a visitar la impresionante sima de San Pedro, en las cercanías de Oliete (Teruel).
Tomando la carretera que va de Oliete a Ariño, encontramos una salida en la que viene indicada la sima. Seguimos ese camino que poco después deja de estar asfaltado pero sigue siendo transitable por casi calquier vehículo. Tras un par de kilómetros, el camino nos permite llegar hasta la misma sima. Donde podemos disfrutar de las vistas de este singular regalo de la naturaleza.
Tomando la carretera que va de Oliete a Ariño, encontramos una salida en la que viene indicada la sima. Seguimos ese camino que poco después deja de estar asfaltado pero sigue siendo transitable por casi calquier vehículo. Tras un par de kilómetros, el camino nos permite llegar hasta la misma sima. Donde podemos disfrutar de las vistas de este singular regalo de la naturaleza.
Las fotos no hacen justicia a la inmensidad de la sima. Para captar su esencia de verdad, hay que ir a verla en directo.
lunes, 15 de julio de 2013
Barrancohondo, ruta del molino viejo
Desde Tramacastilla, en la sierra de Albarracín, aparcamos el coche en una pequeña zona recreativa a las afueras del pueblo saliendo por la carretera que lleva a Villar del Cobo. Desde allí encontraremos la ruta señalizada, por lo que no habrá problema para llegar hasta los restos del molino. Veremos varias rutas señaladas, algunas de las cuales comparten parte del recorrido y se separan más tarde.
En tan sólo 4,8 km llegaremos al molino; una vez allí, subiendo río arriba, podemos acercarnos a la zona de los estrechos, la zona más espectacular.
La ruta de los estrechos puede realizarse en sentido del río; para ello deberíamos empezar desde Villar del Cobo, eso sí, es altamente recomendable, en caso de querer atravesar los cañones, elegir un día de bastante calor (al menos si el río lleva bastante agua).
Como el agua estaba demasiado fría, nosotros tan sólo subimos unos 200 metros río arriba, y decidimos dejar la ruta acuática completa para otra ocasión. Hay pozas en las que el río puede llegar hasta la cintura, si bien, el resto del recorrido suele cubrir no más de uno o dos palmos.
De vuelta a casa, aprovechamos para hacer una parada en los restos del castillo de la Santa Croche (S XII), situado a un margen de la carretera que lleva de Albarracín a Teruel.
Lo mejor: El "pequeño homenaje" que nos dimos al terminar en el Érase una vez, un restaurante con encanto situado en Tramacastilla y la espectacularidad de las altas paredes de los cañones entre los que discurre el río.
Lo peor: La temperatura gélida del agua (a pesar de que era mediados de julio) y el estado de la ruta de vuelta: habíamos consultado un blog en el que se indicaba un camino para llegar (el que seguimos) y otro para volver (indicado sólo con marcas de pintura, no con carteles), si bien la entrada del blog era de hace unos tres años, y encontramos esa senda impracticable y "comida" por la vegetación, por lo que nos tocó dar la vuelta y volver por donde habíamos ido.
En tan sólo 4,8 km llegaremos al molino; una vez allí, subiendo río arriba, podemos acercarnos a la zona de los estrechos, la zona más espectacular.
La ruta de los estrechos puede realizarse en sentido del río; para ello deberíamos empezar desde Villar del Cobo, eso sí, es altamente recomendable, en caso de querer atravesar los cañones, elegir un día de bastante calor (al menos si el río lleva bastante agua).
Como el agua estaba demasiado fría, nosotros tan sólo subimos unos 200 metros río arriba, y decidimos dejar la ruta acuática completa para otra ocasión. Hay pozas en las que el río puede llegar hasta la cintura, si bien, el resto del recorrido suele cubrir no más de uno o dos palmos.
De vuelta a casa, aprovechamos para hacer una parada en los restos del castillo de la Santa Croche (S XII), situado a un margen de la carretera que lleva de Albarracín a Teruel.
Lo mejor: El "pequeño homenaje" que nos dimos al terminar en el Érase una vez, un restaurante con encanto situado en Tramacastilla y la espectacularidad de las altas paredes de los cañones entre los que discurre el río.
Lo peor: La temperatura gélida del agua (a pesar de que era mediados de julio) y el estado de la ruta de vuelta: habíamos consultado un blog en el que se indicaba un camino para llegar (el que seguimos) y otro para volver (indicado sólo con marcas de pintura, no con carteles), si bien la entrada del blog era de hace unos tres años, y encontramos esa senda impracticable y "comida" por la vegetación, por lo que nos tocó dar la vuelta y volver por donde habíamos ido.
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domingo, 30 de junio de 2013
Cascada de Calomarde y nacimiento del río Cuervo
Partiendo desde Teruel nos desplazamos hasta la localidad de Calomarde, perteneciente todavía a Teruel pero lindando con la serranía de Cuenca.
Tras ver la cascada (fácilmente accesible en coche y muy cerca de la zona de aparcamiento), nos dirigimos hacia la ruta que lleva al Barranco de la Hoz. Esta ruta empieza a las afueras de Calomarde, y nos lleva por un paseo al lado del Mohicacho, pasando junto a la presa de los ahogados.
Se encuentra bien señalizada, con un cruce indicando dos direcciones, cogiendo la de Frías de Albarracín que avanza sin perder de vista el río.
Sólo llegamos a hacer la mitad del camino por falta de tiempo, coronando una de las lomas, la cual nos ofrecía una estupenda panorámica del lugar.
Tras refrescarnos los pies ante la presa, retomamos el camino hacia Tragacete, parando en el camino para ver el nacimiento del río Tajo. Su ubicación y señalización se hallan fácilmente, aunque la zona ofrece un paisaje más bien discreto, siendo el nacimiento de tan famoso río simplemente un pequeño arroyuelo que emana del suelo, aunque la zona fue escogida por ser un cruce de caminos entre Guadalajara, Cuenca y Teruel (así se puede ver en las estatuas elegidas en su representación).
Llegamos así a Tragacete, donde la parada a comer es obligatoria. Después del café partimos hacia el nacimiento del Cuervo, que está tan solo a 13 kilómetros, habiendo también un desvío dentro del pueblo.
En la zona encontramos dos grandes zonas de parking, y desde ahí emprendemos la subida hasta el nacimiento, a través de un sendero de 1.800 metros, totalmente habilitado para su subida.
Este recorrido, además de estar gran parte de él habilitado para carritos de niños y personas con discapacidad motora, nos permite avanzar por él a la sombra de los estilizados pinos que pueblan toda la superficie.
Aunque otros nacimientos ofrecen una cascada bien delimitada, éste nos permite disfrutar del agua cayendo en un amplio abanico, lo que le da al nacimiento su aspecto característico.
Lo mejor: La panadería de Albarracín que se encuentra al otro margen del río, y que cuenta con horno de leña. La disponibilidad de recorridos acuáticos que se pueden realizar en verano, cuando el calor aprieta. La accesibilidad del nacimiento, que permite a cualquier tipo de viajero poder disfrutar de un magnífico rincón de la naturaleza.
Lo peor: La masificación de turistas en el nacimiento.
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| Calomarde |
Tras ver la cascada (fácilmente accesible en coche y muy cerca de la zona de aparcamiento), nos dirigimos hacia la ruta que lleva al Barranco de la Hoz. Esta ruta empieza a las afueras de Calomarde, y nos lleva por un paseo al lado del Mohicacho, pasando junto a la presa de los ahogados.
Se encuentra bien señalizada, con un cruce indicando dos direcciones, cogiendo la de Frías de Albarracín que avanza sin perder de vista el río.
Sólo llegamos a hacer la mitad del camino por falta de tiempo, coronando una de las lomas, la cual nos ofrecía una estupenda panorámica del lugar.
Tras refrescarnos los pies ante la presa, retomamos el camino hacia Tragacete, parando en el camino para ver el nacimiento del río Tajo. Su ubicación y señalización se hallan fácilmente, aunque la zona ofrece un paisaje más bien discreto, siendo el nacimiento de tan famoso río simplemente un pequeño arroyuelo que emana del suelo, aunque la zona fue escogida por ser un cruce de caminos entre Guadalajara, Cuenca y Teruel (así se puede ver en las estatuas elegidas en su representación).
Llegamos así a Tragacete, donde la parada a comer es obligatoria. Después del café partimos hacia el nacimiento del Cuervo, que está tan solo a 13 kilómetros, habiendo también un desvío dentro del pueblo.
En la zona encontramos dos grandes zonas de parking, y desde ahí emprendemos la subida hasta el nacimiento, a través de un sendero de 1.800 metros, totalmente habilitado para su subida.
Este recorrido, además de estar gran parte de él habilitado para carritos de niños y personas con discapacidad motora, nos permite avanzar por él a la sombra de los estilizados pinos que pueblan toda la superficie.
Aunque otros nacimientos ofrecen una cascada bien delimitada, éste nos permite disfrutar del agua cayendo en un amplio abanico, lo que le da al nacimiento su aspecto característico.
Lo mejor: La panadería de Albarracín que se encuentra al otro margen del río, y que cuenta con horno de leña. La disponibilidad de recorridos acuáticos que se pueden realizar en verano, cuando el calor aprieta. La accesibilidad del nacimiento, que permite a cualquier tipo de viajero poder disfrutar de un magnífico rincón de la naturaleza.
Lo peor: La masificación de turistas en el nacimiento.
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domingo, 16 de junio de 2013
Cascada de la Hiedra
Partimos desde Teruel hacia Alcalá de la Selva para realizar un pequeño recorrido que nos llevará, entre pinares, a la cascada de la Hiedra.
Comenzamos en el mirador de San Rafael, en lo alto del último puerto antes de llegar a Alcalá de la Selva. Desde allí, el recorrido está perfectamente señalizado, por lo que no hay pérdida. Unos 5 km de bajada hasta la cascada, aprovechando para ver la fuente de Fuen Narices; desde esa misma fuente, tras seguir un sendero (también señalizado) podemos ver el barranco del arco, con un curioso arco de piedra que parece retar al paso del tiempo.
Resumiendo, un paseo tranquilo con no mucho desnivel, con un entorno muy agradable en pleno bosque.
Una recomendación particular: realizar la ruta a primera hora de la mañana o a última de la tarde, por lo menos la última subida hasta el mirador, ya que a esas horas se pueden encontrar sombras, no así a mediodía.
También es posible acceder a la fuente en coche. Para ello hay que coger un desvío (señalizado a la vuelta, desde Alcalá). Ese camino llevará hasta la fuente, pero hasta la cascada se debe acceder andando.
Lo mejor: la cantidad de agua de la cascada y por el camino, que te invita a refrescarte.
Lo peor: el desnivel positivo queda para el retorno al mirador, y aunque no es muy acentuado, si te pilla un día de mucho calor, puede llegar a ser un retorno exigente.
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