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sábado, 11 de abril de 2015

Viaje de Semana Santa: Serranía de Cuenca

Un año más llega la Semana Santa y hay que preparar un viaje... ¿Dónde podremos pasar nuestras vacaciones?
El destino elegido para estas vacaciones es: Cuenca, una provincia manchega con encanto y poco conocida.
Al decidirnos por realizar el viaje con caravana en esta ocasión, algo a tener en cuenta en la preparación y que resulta una dificultad añadida en el trasporte, era elegir una ruta con carreteras idóneas para nuestro transporte. Así, finalmente nos decidimos por la N-330 / N- 420 para evitar cruzar la Sierra de Albarracín.
Nos alojamos en el camping "Las Majadas", un lugar tranquilo cerca del Parque El Hosquillo (Parque Cinegético Experimental) ubicado en plena Serranía.

El primer día nos desplazamos hasta Cuenca capital, donde pasamos el día recorriendo sus calles y donde realizamos con guía una ruta por el casco histórico.
A la vuelta nos desviamos para contemplar El Ventano del Diablo, un balcón natural y mirador de Villalba de la Sierra a pocos kilómetros del desvío hacia la Ciudad Encantada.

El segundo día decidimos desplazarnos hasta la Hoz de Beteta, concretamente a la Fuente de los Tilos para hacer la Senda Botánica, una ruta sencilla que discurre en todo momento junto al río Guadiela.
A la vuelta paramos en Beteta pueblo a pasear por sus calles, y subimos al castillo de Rochafría a contemplar las vistas del pueblo desde las alturas.
Ya de camino al camping visitamos Poyatos, un pueblo con traza medieval donde pasear por sus calles tranquilas; Lagunillos, un área recreativa por donde discurre el río y donde podemos encontrar una pequeña Torca que forma una laguna; y la Fuente de la Tía Perra, un área recreativa donde poder encender fuego (mirar normativa), dispuesto con mesas para comer.

El tercer día no pudimos disfrutar del Parque del Hosquillo por un incidente en los caminos que llevan hasta lo alto de una loma desde donde se pueden ver los osos de dicho parque.
No obstante rematamos el día visitando por la tarde Los Callejones, un paisaje similar a la Ciudad Encantada, exceptuando un detalle: la entrada es gratuita. 

Al día siguiente, ya de vuelta, nos dirigimos a Portilla, un pueblo situado cerca de Viallalba de la Sierra, y ya al pasar Cuenca nos detuvimos en Cañada del Hoyo para tomar el camino hacia las Torcas y lagunas. Una visita muy recomendable si se pasa cerca de la zona o se visita Cuenca capital, puesto que la belleza y extrañeza de las lagunas hacen de esta visita toda una experiencia.

Lo peor: los caminos que se dirigen al Hosquillo no están habilitados para todo tipo de turismos. en nuestro caso se nos quedó el coche encallado en un charco y nos tuvieron que ayudar a sacarlo. Lo bueno es que sigues encontrando a gente amable en los viajes.

Lo mejor: la visita guiada por Cuenca. El chico amenizaba las dos horas de visita. Eso sí, garantizar en la oficina de turismo que estén acreditados como guías turísticos de la ciudad (el precio es de 5€, pero merece mucho la pena).

Ah,y un consejo: evitar decirle a los conquenses "casas colgantes" o "la procesión de los borrachos" (las turbas).




domingo, 30 de junio de 2013

Cascada de Calomarde y nacimiento del río Cuervo

Partiendo desde Teruel nos desplazamos hasta la localidad de Calomarde, perteneciente todavía a Teruel pero lindando con la serranía de Cuenca.

Calomarde

Tras ver la cascada (fácilmente accesible en coche y muy cerca de la zona de aparcamiento), nos dirigimos hacia la ruta que lleva al Barranco de la Hoz. Esta ruta empieza a las afueras de Calomarde, y nos lleva por un paseo al lado del Mohicacho, pasando junto a la presa de los ahogados.
Se encuentra bien señalizada, con un cruce indicando dos direcciones, cogiendo la de Frías de Albarracín que avanza sin perder de vista el río.
Sólo llegamos a hacer la mitad del camino por falta de tiempo, coronando una de las lomas, la cual nos ofrecía una estupenda panorámica del lugar.

Tras refrescarnos los pies ante la presa, retomamos el camino hacia Tragacete, parando en el camino para ver el nacimiento del río Tajo. Su ubicación y señalización se hallan fácilmente, aunque la zona ofrece un paisaje más bien discreto, siendo el nacimiento de tan famoso río simplemente un pequeño arroyuelo que emana del suelo, aunque la zona fue escogida por ser un cruce de caminos entre Guadalajara, Cuenca y Teruel (así se puede ver en las estatuas elegidas en su representación).

Llegamos así a Tragacete, donde la parada a comer es obligatoria. Después del café partimos hacia el nacimiento del Cuervo, que está tan solo a 13 kilómetros, habiendo también un desvío dentro del pueblo.
En la zona encontramos dos grandes zonas de parking, y desde ahí emprendemos la subida hasta el nacimiento, a través de un sendero de 1.800 metros, totalmente habilitado para su subida.
Este recorrido, además de estar gran parte de él habilitado para carritos de niños y personas con discapacidad motora, nos permite avanzar por él a la sombra de los estilizados pinos que pueblan toda la superficie.

Aunque otros nacimientos ofrecen una cascada bien delimitada, éste nos permite disfrutar del agua cayendo en un amplio abanico, lo que le da al nacimiento su aspecto característico.

Lo mejor: La panadería de Albarracín que se encuentra al otro margen del río, y que cuenta con horno de leña. La disponibilidad de recorridos acuáticos que se pueden realizar en verano, cuando el calor aprieta. La accesibilidad del nacimiento, que permite a cualquier tipo de viajero poder disfrutar de un magnífico rincón de la naturaleza.

Lo peor: La masificación de turistas en el nacimiento.