El destino elegido para estas vacaciones es: Cuenca, una provincia manchega con encanto y poco conocida.
Al decidirnos por realizar el viaje con caravana en esta ocasión, algo a tener en cuenta en la preparación y que resulta una dificultad añadida en el trasporte, era elegir una ruta con carreteras idóneas para nuestro transporte. Así, finalmente nos decidimos por la N-330 / N- 420 para evitar cruzar la Sierra de Albarracín.
Nos alojamos en el camping "Las Majadas", un lugar tranquilo cerca del Parque El Hosquillo (Parque Cinegético Experimental) ubicado en plena Serranía.
El primer día nos desplazamos hasta Cuenca capital, donde pasamos el día recorriendo sus calles y donde realizamos con guía una ruta por el casco histórico.
A la vuelta nos desviamos para contemplar El Ventano del Diablo, un balcón natural y mirador de Villalba de la Sierra a pocos kilómetros del desvío hacia la Ciudad Encantada.
El segundo día decidimos desplazarnos hasta la Hoz de Beteta, concretamente a la Fuente de los Tilos para hacer la Senda Botánica, una ruta sencilla que discurre en todo momento junto al río Guadiela.
A la vuelta paramos en Beteta pueblo a pasear por sus calles, y subimos al castillo de Rochafría a contemplar las vistas del pueblo desde las alturas.
Ya de camino al camping visitamos Poyatos, un pueblo con traza medieval donde pasear por sus calles tranquilas; Lagunillos, un área recreativa por donde discurre el río y donde podemos encontrar una pequeña Torca que forma una laguna; y la Fuente de la Tía Perra, un área recreativa donde poder encender fuego (mirar normativa), dispuesto con mesas para comer.
El tercer día no pudimos disfrutar del Parque del Hosquillo por un incidente en los caminos que llevan hasta lo alto de una loma desde donde se pueden ver los osos de dicho parque.
No obstante rematamos el día visitando por la tarde Los Callejones, un paisaje similar a la Ciudad Encantada, exceptuando un detalle: la entrada es gratuita.
Al día siguiente, ya de vuelta, nos dirigimos a Portilla, un pueblo situado cerca de Viallalba de la Sierra, y ya al pasar Cuenca nos detuvimos en Cañada del Hoyo para tomar el camino hacia las Torcas y lagunas. Una visita muy recomendable si se pasa cerca de la zona o se visita Cuenca capital, puesto que la belleza y extrañeza de las lagunas hacen de esta visita toda una experiencia.
Lo peor: los caminos que se dirigen al Hosquillo no están habilitados para todo tipo de turismos. en nuestro caso se nos quedó el coche encallado en un charco y nos tuvieron que ayudar a sacarlo. Lo bueno es que sigues encontrando a gente amable en los viajes.
Lo mejor: la visita guiada por Cuenca. El chico amenizaba las dos horas de visita. Eso sí, garantizar en la oficina de turismo que estén acreditados como guías turísticos de la ciudad (el precio es de 5€, pero merece mucho la pena).
Ah,y un consejo: evitar decirle a los conquenses "casas colgantes" o "la procesión de los borrachos" (las turbas).
Lo peor: los caminos que se dirigen al Hosquillo no están habilitados para todo tipo de turismos. en nuestro caso se nos quedó el coche encallado en un charco y nos tuvieron que ayudar a sacarlo. Lo bueno es que sigues encontrando a gente amable en los viajes.
Lo mejor: la visita guiada por Cuenca. El chico amenizaba las dos horas de visita. Eso sí, garantizar en la oficina de turismo que estén acreditados como guías turísticos de la ciudad (el precio es de 5€, pero merece mucho la pena).
Ah,y un consejo: evitar decirle a los conquenses "casas colgantes" o "la procesión de los borrachos" (las turbas).
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