Tomando la carretera que va de Oliete a Ariño, encontramos una salida en la que viene indicada la sima. Seguimos ese camino que poco después deja de estar asfaltado pero sigue siendo transitable por casi calquier vehículo. Tras un par de kilómetros, el camino nos permite llegar hasta la misma sima. Donde podemos disfrutar de las vistas de este singular regalo de la naturaleza.
Las fotos no hacen justicia a la inmensidad de la sima. Para captar su esencia de verdad, hay que ir a verla en directo.

