A tan sólo treinta minutos de Guadalajara tenemos Tamajón, puerta de entrada de la ruta de la arquitectura negra. A partir de allí la ruta se bifurca en dos carreteras que forman una "Y" bordeando el Ocejón, un imponente pico que se eleva hasta superar los 2.000 metros de altura. AVISO A LOS NAVEGANTES: para recorrer la ruta completa en coche hay que ir hasta el final de una de las dos carreteras (Majaelrayo por la carretera GU-186, o Valverde de los Arroyos GU-211) y volver a Tamajón para tomar la otra; existe alguna pista forestal para atravesar el Ocejón, pero no es recomendable si no es para todo terrenos.
![]() |
| Tamajón |
![]() |
| Majaelrayo |
Nuestra primera parada después de Tamajón fue Majaelrayo, el pueblo más turístico de esta parte del recorrido en el que encontraremos un buen abanico de opciones para alojamiento y hostelería. Retomamos la carretera de vuelta a Tamajón para ir haciendo paradas en pueblos y pedanías cada poquitos kilómetros (una de las ventajas de esta ruta es la cercanía entre las localidades y la posibilidad de realizar rutas a pie o en bici).
Nuestro siguiente alto en el camino fue en Robleluengo, más pequeño que Majaelrayo y donde se puede respirar un ambiente de total tranquilidad y calma. Tras Robleluengo, parada en Campillo de Ranas, donde se repiten las calles enteras construidas con la pizarra negra característica de la zona y que da nombre a este tipo de arquitectura.
El Espinar y Campillejo completan la ruta de vuelta a Tamajón, desde donde cambiamos de carretera para ir hacia Valverde; de esta parte de la ruta dejamos por ver, por motivos de tiempo, Almiruete y Palancares, pues queríamos visitar las chorreras de Despeñalagua.
![]() |
| Robleluengo |
![]() |
| Campillo de Ranas |
![]() |
| Chorreras de Despeñalagua |
En Valverde llama la atención el uso de la pizarra en la construcción de las casas, ligeramente diferente a la del resto de pueblos. Aquí encontraremos más movimiento de turistas, por lo que el acceso al interior del pueblo en vehículo estará limitado los festivos y fines de semana. No obstante a la entrada encontraremos las indicaciones para acceder a un aparcamiento (donde tal vez nos espere un simpático grupo de caballos).
Desde el pueblo tomamos una vereda que, tras un camino de unos 35 minutos nos lleva hasta el espectacular salto de agua conocido como las chorreras de Despeñalagua.
Ya para finalizar, seguimos carretera adelante para llegar, en 9 kilómetros, a Umbralejo, un pueblo-escuela con estampas de postal otoñal; este pueblo fue expropiado a sus habitantes por el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) en 1971, y pasa a pertenecer, en 1984, al Programa de Recuperación de Pueblos Abandonados. Actualmente recibe visitas y campamentos de jóvenes, pero no tiene ningún habitante.
En Tamajón tenemos la oficina de turismo en la que nos atenderán y nos darán información sobre la ruta completa.
- Lo mejor: la simpática atención de los habitantes de estos pequeños pueblos y el color que la caída de las hojas le da a toda la zona.
-
Lo peor: la
falta de "empatía" y "buen rollito" con los
turistas; echamos en falta los saludos informales que se suelen
intercambiar cuando te cruzas a alguien paseando por parajes poco
transitados; la señalización deficiente de algunospueblos o zonas
de interés turísticos.
Curiosidades: A
nuestro regreso al coche en Valverde, encontramos cuatro caballos
"gandulenado" en el aparcamiento que no dudaron en
"asaltarnos" atraídos por el olor de unas manzanas que
acabábamos de comprar en el pueblo. Se agradece comprar fruta a la gente del pueblo porque te hacen rememorar tiempos pasados en que se usaba la romana para pesar y un kilo resultaba ser siempre "un puñao" más.






No hay comentarios:
Publicar un comentario