Desde este sencillo y tranquilo rincón en el parque natural del Alto Tajo, realizamos un par de excursiones por el entorno.
El viernes a nuestra llegada, sacamos aún un ratillo para dar un paseo por el pueblo y por los alrededores más cercanos, pero no fue hasta el sábado cuando emprendimos una excursión más larga que nos llevaría por el río de la hoz seca. Un interesante paseo siguiendo el curso del río que avanza entre colinas y paisajes que, de cuando en cuando, se vuelven más escarpados.
El domingo, día de vuelta, aprovechamos para pasar por Molina de Aragón y desde allí tomar la carretera que lleva hasta la ermita de la Virgen de la Hoz. Este lugar, de majestuosa belleza, ofrece la posibilidad de pasear por la carretera junto al río, en lo más profundo de una amplia garganta de roca rojiza de rodeno. Por si la belleza del lugar fuese poco, también podemos subir a lo alto de dichas formaciones rocosas a través del acceso habilitado, para observar el paisaje desde lo alto, con el cambio de perspectiva que ello conlleva. En resumen, todo muy recomendable.