Lo peor: en algún punto la señalización es confusa o escasa, lo que puede hacer que el caminante se salte el camino que nos llevará a tomar la parte de la ruta que se convierte en senda (camino que hay que tomar unos metros más arriba de la fuente Iñaña, en el margen izquierdo de la empinada cuesta en la que comienza la ruta).
Lo mejor: las vistas van mejorando progresivamente a medida que vamos avanzando en la ruta; además, si no estás muy en forma, se agradece encontrar casi todo el desnivel casi al principio, quitándote así la parte dura en los primeros kilómetros.